{"id":623,"date":"2021-04-30T18:31:17","date_gmt":"2021-04-30T18:31:17","guid":{"rendered":"http:\/\/andreamontiel.mx\/?p=623"},"modified":"2021-11-11T17:53:39","modified_gmt":"2021-11-11T17:53:39","slug":"alguien-te-busca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/andreamontiel.mx\/?p=623","title":{"rendered":"Alguien te busca"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<div class=\"wp-block-group has-background\" style=\"background-color:#e4e1dc\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<p>PR\u00d3LOGO<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al amor respecta, la literatura mexicana se ha comportado con pudibundez v \u00f1o\u00f1er\u00eda.<br><br>Quiz\u00e1s haya m\u00e1s erotismo en la l\u00edrica barroca colonial que a lo largo de toda la poes\u00eda del siglo XIX; tambi\u00e9n encuentro mayores perversiones, en prosa, entre las monjas que narraban sus esponsales con Cristo (el misticismo y el erotismo poseen evidentes similitudes) que entre los prosistas del siglo pasado, quienes ve\u00edan al amor como una dolencia rom\u00e1ntica o una necesidad (la perpetuaci\u00f3n de la especie) realista. L0s naturalistas encararon la pasi\u00f3n amorosa como una enfermedad, no como una concupiscencia. Ean los escasos textos narrativos modernistas se atisban algunas escenas de erotismo de buena ley.<br><br>Santa, la novela de Federico Gamboa publicada en 1903, es una obra en la que abunda la sexualidad y escasea la sensualidad. El erotismo, avergonzado, no se atreve a mirarse al espejo.<br><br>En la novela de la Revoluci\u00f3n, hombres y mujeres estuvieron tan ocupados en la diaria tarea de subsistir que poco tiempo dedicaron al amor, el que, entre balazos y canciones, ocurre en las cantinas y prost\u00edbulos. De nuevo el erotismo brilla por su ausencia, a no ser en ciertas escenas memorables de Pito P\u00e9rez de Jos\u00e9 Rub\u00e9n Romero.<br><br>A lo largo de los cuatro tomos de sus memorias (sobre todo en La tormenta), Jos\u00e9 Vasconcelos vive el amor er\u00f3tico con sorprendente despilfarro. Las p\u00e1ginas dedicadas a narrar su romance con Adriana son antol\u00f3gicas. Nunca antes en la prosa mexicana ning\u00fan autor hab\u00eda sido, por una parte, tan audaz como \u00e9l y, por la otra, tan eficiente al mostrar el amor f\u00edsico como un dolor por lo intenso de su goce. Si en los a\u00f1os treinta y cuarenta su voluptuosidad produjo el esc\u00e1ndalo consabido de los mojigatos, ahora produce el goce del lector de dos tipos antag\u00f3nicos: el que le pide a la literatura la realizaci\u00f3n de valores est\u00e9ticos y el que le pide a las letras (o a sus suced\u00e1neos) que lo excite, que lo conduzca a las puertas de la masturbaci\u00f3n.<br><br>Alfonso Reyes en prosa y verso (sobre todo los que circularon \u00fanicamente entre sus amigos), frecuentemente y de pasada, se detiene en lo er\u00f3tico. No se olvide que \u00e9l era un hombre lujurioso por naturaleza.<br><br>Reyes es un desperdiciado escritor cachondo. Este desperdicio es un punto malo m\u00e1s que se puede agregar en contra de la sociedad burguesa, tan amante de las apariencias como enemiga de las oscuridades y demonios interiores.<br><br>En las novelas de laboratorio que produjeron los Contempor\u00e1neos no se describe el amor f\u00edsico ni el amor pasi\u00f3n. Les interesa el desarrollo de este sentimiento en la conciencia de los personajes m\u00e1s que la descripci\u00f3n de este afecto como un juego l\u00fabrico en el que intervienen sus criaturas. Fan\u00e1ticos de la inteligencia, olvidan con reprobable asiduidad la exaltaci\u00f3n de los sentidos. El homosexualismo de casi todos sus integrantes no se atreve a salir del cl\u00f3set.<br><br>En Agust\u00edn Y\u00e1\u00f1ez el amor es dulce o, mejor, agridulce cuando se trata de ni\u00f1os; entre los j\u00f3venes esta pasi\u00f3n suele ser contraproducente a sus intereses materiales; entre los adultos la vehemencia amorosa los lleva a la cat\u00e1strofe m\u00e1s que a la lujuria. El erotismo, sietemesino, 10 sienten y practican un poco m\u00e1s los ni\u00f1os que los hombres y mujeres hechos y derechos.<br><br>El apocal\u00edptico Jos\u00e9 Revueltas conoci\u00f3 y padeci\u00f3 el amor en carne propia. Para \u00e9l, amor, alcohol y pol\u00edtica (el orden de los factores puede cambiar seg\u00fan el lector) constitu\u00edan la felicidad. En sus obras, el erotismo surge aqu\u00ed y all\u00e1, como poderosas manchas de color en un lienzo blanco: no lo reh\u00faye, pero tampoco se detiene morosamente en \u00e9l.<br><br>En Juan Rulfo el amor se da en un hombre que desea hasta el delirio a una mujer perturbada de sus facultades mentales. Cuando sus muertos vivos hablan de esa dolencia lo hacen m\u00e1s con picard\u00eda que con erotismo.<br><br>Carlos Fuentes en su vasta obra de ficci\u00f3n se ha detenido m\u00e1s de una vez, por exigencias del tema, en el erotismo. Lo hace por obligaci\u00f3n y no por gusto. Lo hace bien, a secas. No recuerdo en este momento una p\u00e1gina er\u00f3tica suya que pueda considerar maestra, la que encontrar\u00eda f\u00e1cilmente en otros campos. Juan Carda Ponce es probablemente quien con mayor complacencia ha tratado en el siglo xx el amor como un juego er\u00f3tico. En su estilo descuidado y reiterativo ha conseguido animar escenas libidinosas con evidente maestr\u00eda. Si no sabe escribir, por lo menos sabe c\u00f3mo crear personajes de tres dimensiones y atm\u00f3sferas que cobijan insuperablemente bien a sus criaturas.<br><br>Salvador Elizondo prefiere lo complicado a lo sencillo, lo audaz a 10 timorato. Por ello, cuando escribe sobre el amor, le importa m\u00e1s describir los pre\u00e1mbulos er\u00f3ticos que la fase final cuyo \u00fanico prop\u00f3sito es la reproducci\u00f3n. En algunos momentos de su obra m\u00e1s conocida, Farabeuf, el sufrimiento f\u00edsico, que aparece en escenas en las cuales el amor es un festejo er\u00f3tico, se convierte en una poderosa ayuda para llegar al orgasmo.<br><br>Los narradores de la Onda y los que viene despu\u00e9s de ellos tampoco se distinguen por su adhesi\u00f3n al erotismo. Conocen el amor, sus grandezas y miserias, pero, como sucede en sus antecesores, es s\u00f3lo un tema importante entre otros muchos fundamentales.<br><br>Si saco conclusiones del paseo que he dado en busca del erotismo por las letras mexicanas, puedo afirmar que nuestros escritores son t\u00edmidos en el arte de ser cachondos. Son p\u00fadicos, o por lo menos partidarios de que la ropa lujuriosase saca en casa, y en privado.<br>Por este motivo saludo con entusiasmo (m\u00e1s tem\u00e1tico que est\u00e9tico) a esta compilaci\u00f3n de textos er\u00f3ticos. Necesaria para los profesionales de la literatura, espero que reserve a sus lectores unas cuantas horas de lectura lujuriosa y placentera.<br><br>Hoy en d\u00eda el erotismo puede caer en desuso por una raz\u00f3n muy sencilla: ya no contraviene r\u00edgidos c\u00f3digos de comportamiento \u00e9tico y, lo que es m\u00e1s, a muy pocos escritores les importa que la Iglesia cat\u00f3lica lo considere un pecado mortal.<br><br>En estos d\u00edas en &#8216;que ya no cuentan las prohibiciones y los pecados (el erotismo alcanz\u00f3 sus p\u00e1ginas supremas cuando transgred\u00eda un ordenamiento dela moral cat\u00f3lica), puede transformarse lisa y llanamente en pornograf\u00eda: gimnasia sexual que al estar desprovista de contenido er\u00f3tico-espiritual s\u00f3lo conmueve a los seres d\u00e9biles e ingenuos, Es tan inocua como masticar chicle y beber avena por las ma\u00f1anas.<br><br>Emmanuel Carballo<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Cuento de Andrea Montiel publicado en la antolog\u00eda:<br><strong>Martirologios del siglo<br>Homenaje al Marqu\u00e9s de Sade<\/strong><br><br>Carmen Nozal y Paco Pacheco<br>(compiladores)<br><br>Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana<br>Unidad Azcapotzalco<br>y<br>gato encerrado<br>2001<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center has-background wp-block-heading\" style=\"background-color:#ddd2ba\"><strong><strong>ALGUIEN TE BUSCA<\/strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group has-background\" style=\"background-color:#ddd2ba\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<p>001, marca estos n\u00fameros en tu tel\u00e9fono. 001, ahora cuelga y sonar\u00e1 como si alguien te llamara, sonar\u00e1 hasta que lo contestes. Al contestar escuchar\u00e1s en la bocina un sonido penetrante, un chirrido eterno. En realidad no es nadie, nadie llama, pero te diste el gusto de escuchar tu tel\u00e9fono sonando como si a alguien le importaras, como si alguien insistentemente estuviera busc\u00e1ndote por toda la ciudad. S\u00ed, en realidad alguien te busca. Por ah\u00ed me han dicho que al marcar 001, los tel\u00e9fonos suenan porque est\u00e1n interceptados. \u00bfPor qu\u00e9 te esp\u00edan?, \u00bfqu\u00e9 has hecho para interesarles a aquellos que investigan?. 001, \u00bfd\u00f3nde has estado metida?, \u00bfen qu\u00e9 trabajas? 001 y saben lo que dices, se enteran tambi\u00e9n de lo que haces. Tus llamadas ya quedaron registradas en la central telef\u00f3nica. Cada conversaci\u00f3n tuya sitiada en una grabaci\u00f3n, en una especie de c\u00e1rcel auditiva. 001, tu tel\u00e9fono est\u00e1 interceptado, para saber todo de ti. Un extra\u00f1o te mira cuando te escucha. Un extra\u00f1o te desea sin conocerte. Tienes miedo, est\u00e1s nerviosa, te han descubierto y despavorida quisieras cambiar de n\u00famero, de direcci\u00f3n, de rumbo. Bien sabes que aqu\u00ed desnudo est\u00e1 quien m\u00e1s se abriga y deseas que nadie sepa de ti ni de tu paradero. Pero lo que sucede todos lo saben. Tus perversiones anotadas en esa lista inmensa de esp\u00edas telef\u00f3nicos. 001, tu descaro, tus ansias, tus excesos. Tus mentiras capturadas por el eco de tu voz en la distancia. 001, no llores, ten calma, nadie sabr\u00e1 a trav\u00e9s de tus palabras lo que ya has decidido. Ser\u00e1n s\u00f3lo sospechas, interpretaciones, no existe nada por lo cual preocuparse. 001, marca tu tel\u00e9fono y deja que suene, suene, suene hasta el cansancio, as\u00ed creer\u00e1n que no est\u00e1s en casa y dejar\u00e1n de llamarte algunos d\u00edas. Pensar\u00e1n que est\u00e1s de viaje, en cualquier sitio fuera de su alcance. 001, c\u00e1lmate y deja que el ring del tel\u00e9fono le rompa el t\u00edmpano al vecino. D\u00e9jalo sonar, sonar, sonar para no sentirte a solas. Ahora dir\u00edgete a tu alcoba, si\u00e9ntate y escribe la carta para Mario, cu\u00e9ntaselo todo y dile que tus orgasmos auditivos eran inevitables y esa inmensa lista de hombres s\u00f3lo un delirio producto de tu invento. Entra en el ba\u00f1o, abre el gabinete, ah\u00ed est\u00e1 el frasco, el vaso con agua. 001, el tel\u00e9fono suena, suena, alguien te busca, no est\u00e1s sola. Recu\u00e9state sobre la cama. Lentamente hasta acab\u00e1rtelas ingiere las p\u00edldoras una por una. Imagina cada escena de nuevo, abraza tus almohadas, mu\u00e9rdelas, acaricia tus senos, tu sexo. 001, el tel\u00e9fono sigue sonando no est\u00e1s en casa, acar\u00edciate, no est\u00e1s sola, acar\u00edciate, no est\u00e1s. 001, 001, 00, 00, 0, 0.0\u2026\u2026<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\" style=\"font-size:29px\"><strong>Martirologios del siglo Homenaje al Marqu\u00e9s de Sade<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery aligncenter columns-2 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"467\" height=\"759\" src=\"http:\/\/andreamontiel.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/atbp.jpg\" alt=\"\" data-id=\"624\" data-full-url=\"http:\/\/andreamontiel.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/atbp.jpg\" data-link=\"http:\/\/andreamontiel.mx\/?attachment_id=624\" class=\"wp-image-624\" srcset=\"https:\/\/andreamontiel.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/atbp.jpg 467w, https:\/\/andreamontiel.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/atbp-185x300.jpg 185w\" sizes=\"(max-width: 467px) 100vw, 467px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"444\" height=\"751\" src=\"http:\/\/andreamontiel.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/atbc.jpg\" alt=\"\" data-id=\"625\" data-full-url=\"http:\/\/andreamontiel.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/atbc.jpg\" data-link=\"http:\/\/andreamontiel.mx\/?attachment_id=625\" class=\"wp-image-625\" srcset=\"https:\/\/andreamontiel.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/atbc.jpg 444w, https:\/\/andreamontiel.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/atbc-177x300.jpg 177w\" sizes=\"(max-width: 444px) 100vw, 444px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PR\u00d3LOGO En cuanto al amor respecta, la literatura mexicana se ha comportado con pudibundez v \u00f1o\u00f1er\u00eda. 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