La casa errante (1993)

fragmento

CANTO NOVENO

Dibuja tus auras
a mi piel
mis cejas
mis cabellos.

Hazme acuarela
un óleo
olor de manzana tierna
y provócame una entrega de ansias cortesanas.

Hazme un círculo
un óvalo
un triángulo
y sonido encasillado en tus vocales.

Hazme una cifra fugaz y eterna
en los gemidos
un preludio y un réquiem
en los labios.

Hazme arsenal de besos
y luz contra tormenta.

Somnolencia
caricia
festividad en tus crepúsculos.

Confidente
deudora
sello en tu suerte
y emperatriz de tus comarcas.

Hazme escuchar tu nombre
pronunciado con mi sangre.

Déjame ser arteria
que corra por un cuerpo
y una barcaza perennemente anclada
en tus orillas.

Ahora es el momento.

Amor
introdúceme tu muerte
hasta reunirme con ella.

Declárate culpable
por ejercer tu magia blanca
magia crucifixión
estaca directamente enterrada
sobre mi acorazado vientre.
Ejercita tu hechizo
y empúñame a tus sienes.
Enciérrame en tus manicomios
e intenta hacerme transfusiones con tu sangre
Sé donador de tus linfas y encauza mis torrentes.

Enseguida otórgame un permiso
parirte a toda vida
a toda lucha
hasta que respires
con el aliento que todos merecemos.

Ahora es el momento.

Llágame para comprobar que te he tenido
inscríbeme tus huellas bajo piel
bajo protesta
de jurarte interminable
y cuando muera demostrar que has sido tú
y no la soledad quien me ha marcado.

Con esta muerte tuya
me dispongo a morir
me declaro tu víctima
y tu cómplice.
No me causes más daños
sabiendo que existes
y no debo beberte.

Complícame hasta el ahogo
hasta entregarte la vida
e introducirme tu muerte.

Dale al fin un sitio
a mi corazón sin rumbo
para que en ti finque
el domicilio exacto
de su casa errante.